Robert Redford, una de las figuras más reconocidas del cine estadounidense, falleció a los 89 años. Con una carrera que abarcó más de cinco décadas, participó en más de 50 películas y fue ampliamente reconocido tanto por su trabajo actoral como por su labor detrás de cámaras.
Redford ganó un premio Óscar como director por Ordinary People en 1980. A lo largo de su carrera, eligió proyectos que reflejaban sus ideas y valores, en muchos casos alineados con una visión política liberal. Su compromiso con el cine independiente lo llevó a fundar el Festival de Cine de Sundance, que se ha convertido en una de las principales plataformas para nuevos cineastas.
Charles Robert Redford Jr. nació el 18 de agosto de 1936 en Santa Mónica, California. Su padre trabajó primero como lechero y luego como contador para la empresa Standard Oil. En su juventud, Redford tuvo algunos problemas con la ley y fue arrestado por conducir un coche que contenía joyas robadas, aunque no estaba implicado directamente en el robo.
Gracias a su habilidad en el béisbol, obtuvo una beca para estudiar en la Universidad de Colorado, pero fue expulsado tras un año y medio debido a problemas con el alcohol. La muerte de su madre a los 40 años lo marcó profundamente, llevándolo a una etapa de incertidumbre personal y profesional. Durante este tiempo, trabajó en campos petroleros y luego viajó por Europa, donde estudió arte y desarrolló una nueva visión sobre su país.
A su regreso a Estados Unidos, se inscribió en la Academia Estadounidense de Arte Dramático con la intención de convertirse en diseñador teatral, pero pronto se inclinó por la actuación. Comenzó con pequeños papeles en teatro y televisión, apareciendo en series como The Untouchables, Perry Mason y Dr. Kildare.
Su debut en el cine llegó en 1960 con Tall Story, donde compartió pantalla con Jane Fonda. Aunque la película no tuvo éxito, marcó el inicio de una amistad duradera con la actriz. Su primer gran reconocimiento llegó con Inside Daisy Clover (1965), que le valió un Globo de Oro como nueva estrella del año.
Su consagración como estrella llegó con Barefoot in the Park (1967), donde retomó el personaje que ya había interpretado en teatro. Aunque fue considerado para el papel principal en The Graduate (1967), fue descartado por ser “demasiado atractivo”, lo que despertó en él una preocupación por ser encasillado por su imagen.
A lo largo de su carrera, Redford se consolidó como una figura influyente en el cine, tanto por su talento como por su defensa de la creatividad y la libertad artística. Su legado permanece no solo en la pantalla, sino también en su apoyo a generaciones de cineastas emergentes.




