En las últimas semanas se han registrado intensos ataques rusos contra Ucrania, algunos de ellos coincidiendo con declaraciones críticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hacia su homólogo ruso, Vladimir Putin. Esto ha llevado a algunos analistas y observadores a preguntarse si existe una relación directa entre ambos hechos.
El presidente Trump ha expresado en varias ocasiones su frustración por la falta de compromiso de Rusia con los esfuerzos de paz. “Putin nos lanza muchas tonterías”, dijo en una reciente reunión de gabinete, criticando la falta de avances en las negociaciones. Al día siguiente, Rusia lanzó su mayor ataque con drones y misiles desde el inicio del conflicto, según autoridades ucranianas.
Situaciones similares ocurrieron en días previos. Tras otra declaración de Trump lamentando el estancamiento en el diálogo con Rusia, Moscú respondió con un ataque aéreo masivo que fue calificado como uno de los peores del conflicto por funcionarios ucranianos.
Sin embargo, los expertos advierten que no se puede establecer un vínculo directo entre las palabras del presidente estadounidense y las decisiones militares rusas. Moscú ha lanzado ofensivas significativas incluso en momentos en los que Trump ha mantenido silencio o ha hecho comentarios positivos hacia el Kremlin, como cuando expresó en la cumbre del G7 su deseo de que Rusia regresara al grupo.
El Kremlin ha respondido a estas especulaciones restando importancia a los comentarios de Trump. “Lo tomamos con bastante calma”, dijo Dmitry Peskov, portavoz del gobierno ruso, y agregó que el presidente estadounidense suele emplear un tono directo.
Diversos analistas apuntan a que los ataques rusos están más ligados a factores estratégicos internos, como el deseo de ganar territorio o la creciente dependencia de drones ante la escasez de misiles. La intensidad de los bombardeos recientes podría estar relacionada con la producción militar rusa y no necesariamente con reacciones a declaraciones políticas desde Washington.
En conclusión, aunque hay momentos en los que los ataques rusos parecen seguir a comentarios del presidente Trump, no hay pruebas claras de que exista una conexión directa. Las decisiones militares del Kremlin, según diversos indicios, responden más a su propia planificación que a provocaciones externas.




