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La muerte de peces en Pánuco pudo evitarse; exigen expertos

La orilla del ejido Mata de la Monteada, en el municipio de Pánuco, Veracruz, es hoy el retrato de una tragedia ecológica que, según sus propios habitantes, pudo haberse contenido. Mientras los fétidos olores de toneladas de peces en descomposición invaden los hogares, el reclamo de los pescadores es unánime: la ayuda técnica no llega.

El factor humano: Compuertas cerradas y abandono

El diagnóstico de los pescadores veteranos, como Evelio Pérez Segura, es claro. No es solo un fenómeno natural; es un problema de gestión hidráulica:

  • Bloqueo de agua dulce: Los conductos que permitirían la entrada de agua dulce del sistema Tamesí han permanecido cerrados, atrapando a los peces en zonas de alta salinidad.
  • Intento de rescate civil: En un acto desesperado, los pescadores usan jaiberas para trasladar manualmente a los ejemplares sobrevivientes hacia aguas más dulces.
  • Hipótesis del crudo: Crece la sospecha entre la comunidad de que el reciente derrame de hidrocarburos en el Golfo de México podría estar interactuando con la salinidad, potenciando la toxicidad del agua.

Una economía en caída libre

La afectación ha trascendido lo ambiental para convertirse en una crisis de subsistencia. Con la muerte de miles de crías, el ciclo reproductivo se ha roto, lo que garantiza un 2026 de pobreza para las más de cien familias de la zona.

  1. Cero Captura: La jaiba y los peces comerciales han desaparecido del área.
  2. Sin Alternativas: La pesca era el refugio de los trabajadores tras finalizar los ciclos agrícolas de la región; hoy, ambas fuentes de ingreso están comprometidas.

El reclamo a las autoridades

“En primer punto aquí debe venir un biólogo”, reclama Emilio García, destacando que tras una semana de reportes, ninguna autoridad de Ecología o Pesca se ha parado en el sitio para realizar estudios de laboratorio.

“La intervención debió realizarse desde el inicio para evitar que la mortandad alcanzara estos niveles”, señalan los afectados, quienes ven en la apertura tardía de compuertas una medida insuficiente para el tamaño del daño.

Finalmente, el deterioro de El Camalote no solo afecta a Veracruz, sino que pone en riesgo el equilibrio hídrico de toda la zona sur de Tamaulipas. Por consiguiente, la falta de una evaluación científica inmediata impide conocer si el agua es segura para el consumo humano y si el impacto ambiental será reversible a corto plazo.

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