SAN LUIS POTOSÍ / TAMAULIPAS.– Lo que debería ser un estruendoso espectáculo de la naturaleza en plena temporada alta, se ha convertido en una imagen de desolación que mantiene en vilo a dos estados. La Cascada de Tamul, el salto de agua más emblemático de la Huasteca Potosina y destino clave para el turismo del sur de Tamaulipas, se encuentra hoy en su nivel más crítico, reducida a un hilo de agua que apenas humedece la imponente pared de 105 metros de altura.
Un golpe al corazón de la economía regional
La agonía de Tamul no solo es un desastre visual; es un golpe directo a la “economía de aventura” que conecta estrechamente a San Luis Potosí con Tamaulipas.
De acuerdo con operadores turísticos del sur de la entidad, cada fin de semana parten de la zona conurbada de Tampico, Madero y Altamira entre 18 y 20 autobuses chárter, movilizando a más de 1,800 personas. Esta cadena de valor, que sustenta a cientos de familias, guías y transportistas, hoy se encuentra al borde del colapso ante la desaparición de su principal atractivo.
Alerta de especialistas: “Es un ecocidio”
Para biólogos y activistas como Edgard Charnichart, la situación es alarmante y va mucho más allá de la pérdida de visitantes. El especialista advierte sobre un daño irreversible en la red ecológica de la cuenca:
- Destrucción del hábitat: Peces, moluscos, crustáceos y anfibios han perdido sus refugios naturales entre las corrientes y rocas.
- Ruptura de la cadena alimenticia: Aves pescadoras y mamíferos que dependen del cauce vital están siendo desplazados o mueren por la falta del recurso.
- Falta de regulación: Ambientalistas denuncian que la extracción desmedida de agua para riego agrícola (principalmente cañero) no ha sido normada con rigor en la última década.
“Estás quitando una arteria vital. No quitas un eslabón, quitas el ecosistema acuático completo”, sentenció Charnichart.
La postura oficial: CONAGUA asegura “manejo controlado”
Ante la indignación social y las imágenes que circulan bajo el lema “Duele verla así”, la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) emitió una postura técnica. La dependencia sostiene que la operación del cauce responde a un esquema de semaforización y regulación implementado para este 2026, en coordinación con productores cañeros y ejidos. Según el organismo federal, se espera que el caudal se restablezca de manera paulatina durante este fin de semana tras los ajustes realizados después de la temporada de Pascua.
El futuro en juego
Mientras los prestadores de servicios turísticos del sur de Tamaulipas rezan por el regreso del “rugido” de la cascada, el sector ambientalista exige leyes de protección hídrica que garanticen un caudal ecológico mínimo.
La situación de Tamul este 1 de mayo es un recordatorio urgente de la fragilidad de nuestros recursos ante el cambio climático y la gestión humana. Por consiguiente, la transparencia en el manejo del agua será la única vía para evitar que este sitio emblemático se convierta en un recuerdo del pasado.




