Cruz Azul vuelve a iniciar un torneo envuelto en incertidumbre fuera de la cancha. A unas horas del arranque del Clausura 2026, se confirmó que la Máquina no jugará más como local en el Estadio Olímpico Universitario. La falta de acuerdo con la UNAM obligó al club a mudar su sede nuevamente, esta vez al Estadio Cuauhtémoc de Puebla, reavivando un viejo debate: ¿cómo puede un “equipo grande” no tener casa fija?
Un problema recurrente para la Máquina
Aunque el proyecto deportivo luce sólido, con refuerzos, cuerpo técnico definido e ilusión renovada, el tema de la localía vuelve a ser un obstáculo. Cruz Azul disputará al menos ocho partidos como local en Puebla durante el Clausura 2026, además de los encuentros de liguilla o reclasificación a los que pueda acceder.
Este escenario refuerza una etiqueta incómoda: Cruz Azul es el tercer club que más estadios ha utilizado como local en la historia del futbol mexicano, solo por detrás del Atlante. Para un equipo que presume historia, títulos y arraigo popular, el dato resulta contradictorio.
La historia nómada de Cruz Azul
El peregrinar celeste comenzó en el Estadio 10 de Diciembre, en la Ciudad Cooperativa, donde el club forjó su identidad entre 1964 y 1971. Posteriormente llegó al Estadio Azteca, sede de su época dorada en los años setenta, cuando se consolidó como uno de los grandes del balompié nacional.
Más tarde emigró al Estadio Ciudad de los Deportes. En esa primera etapa (1996-2018), Cruz Azul solo pudo celebrar el título de 1997, acumulando finales perdidas y subcampeonatos que marcaron a toda una generación de aficionados.
El regreso al Azteca en 2018 trajo estabilidad y resultados. Entre 2018 y 2023, la Máquina rompió la sequía de 23 años y volvió a ser campeón de Liga MX. La historia se repitió: con continuidad, incluso en una casa prestada, el equipo respondió.
CU, Puebla y la deuda pendiente
En 2024 llegaron las llamadas “noches mágicas” bajo la dirección de Martín Anselmi. Aunque no hubo título de liga, la conexión con la afición fue evidente. En 2025, jugando en CU, Cruz Azul firmó 26 partidos sin derrota entre Liga MX y Concacaf, además de conquistar la séptima estrella internacional.
Ahora, el escenario cambia otra vez. Puebla será su hogar temporal, mientras el objetivo deportivo sigue intacto: pelear la décima liga y defender el título de Concacaf.
Casos como el del Atlante —el club más nómada del país— o el de Necaxa reflejan que mudar de casa no es nuevo en el futbol mexicano. Sin embargo, para Cruz Azul, la falta de un estadio propio sigue siendo su mayor deuda histórica. Mientras no se resuelva, la Máquina seguirá cargando con una etiqueta que pesa tanto como cualquier sequía: la de un grande sin hogar.




