Bad Bunny, uno de los artistas latinos más influyentes del mundo, enfrenta una demanda que podría marcar un precedente en la industria musical. Luego de un año de éxitos comerciales y récords de reproducciones, el cantante puertorriqueño vuelve al centro de la conversación pública, esta vez por un conflicto legal relacionado con el uso no autorizado de un audio en dos de sus canciones más populares.
¿Por qué demandaron a Bad Bunny y a Rimas Entertainment?
La demanda fue presentada el 5 de enero de 2026 por Tainaly Y. Serrano Rivera ante un tribunal en Puerto Rico. En el documento legal, la demandante acusa a Bad Bunny y a su sello discográfico, Rimas Entertainment LLC, de utilizar su voz sin consentimiento en la canción “EoO”, incluida en el álbum DeBÍ TiRAR MáS FOToS.
El fragmento en disputa es una frase breve pero reconocible: “Mira puñeta, no me quiten el perreo”. Según Serrano Rivera, ese audio fue grabado originalmente como un mensaje de voz enviado por WhatsApp, sin que se le explicara que tendría un uso musical o comercial.
El audio también habría sido usado en “Solo de mí”
El conflicto legal no se limita a una sola canción. La demanda sostiene que el mismo audio fue utilizado desde 2018 en “Solo de mí”, uno de los mayores éxitos de Bad Bunny y pieza clave de su álbum debut X100pre. Para la demandante, esta reutilización agrava la falta, ya que demostraría una explotación prolongada de su voz sin autorización.
De acuerdo con el expediente, el productor Roberto J. Rosado, conocido como La Paciencia, fue quien solicitó la grabación como un favor personal. Serrano Rivera asegura que nunca autorizó su uso en plataformas digitales, conciertos, mercancía ni material promocional, además de no haber recibido crédito ni compensación económica.
El impacto económico y los argumentos legales
La demanda destaca el alcance global de los temas involucrados. “Solo de mí” supera los 389 millones de vistas en YouTube y más de 540 millones de reproducciones en Spotify, mientras que “EoO” rebasa los 757 millones de escuchas. Estas cifras son usadas como argumento para justificar el reclamo de hasta 16 millones de dólares.
El caso se apoya en leyes de Puerto Rico relacionadas con los derechos morales de autor, el derecho a la propia imagen, la intimidad y el enriquecimiento indebido. Además, se solicita el cese inmediato del uso del audio en canciones, conciertos y productos oficiales.
Hasta ahora, Bad Bunny y Rimas Entertainment no han emitido declaraciones públicas. Mientras el proceso avanza, el caso abre un debate sobre el consentimiento, la autoría y los límites legales en la creación musical. Una frase espontánea, convertida en fenómeno global, podría redefinir cómo se manejan los derechos de voz en la industria del entretenimiento.




