TAMPICO, TAM. – El megaproyecto del Dique Moralillo encendió las alarmas ecológicas en el sur de Tamaulipas. Especialistas advirtieron que la obra hidráulica podría devastar miles de hectáreas de manglares. Por lo tanto, exigieron revisar la factibilidad ambiental antes de autorizar cualquier construcción en el río Pánuco.
Advierten por impacto ecológico del Dique Moralillo
Adrián Varela Echavarría, director de Pronatura Noreste, afirmó que la obra amenaza seriamente el ecosistema local. De acuerdo con sus estimaciones, los trabajos afectarían alrededor de 2 mil hectáreas de vegetación costera.
“Tenemos que ir más allá de la factibilidad técnica de los grandes proyectos; también debemos considerar su factibilidad ecológica”, sostuvo Varela.
Asimismo, el especialista criticó el descuido de la infraestructura actual en el sistema lagunario. En consecuencia, calificó como contradictorio financiar un nuevo complejo mientras las barreras existentes operan con parches temporales.
“El gobierno tiene que alinear las políticas públicas con la conservación y fortalecer la gestión ambiental… Estamos pensando en construir un dique nuevo que va a matar 2 mil hectáreas de manglar, mientras los diques que sostienen el sistema lagunario están soportados con costales de arena”, denunció.
Pérdida de biodiversidad y riesgos para la costa
Por su parte, la activista Abianez Sánchez Gallardo enfatizó que la destrucción de un manglar afecta a toda la cadena biológica. Además, recordó que estos ecosistemas protegen a las comunidades contra tormentas e inundaciones.
“No solamente estás talando un árbol. Estás destruyendo la vida”, advirtió Sánchez Gallardo.
De igual manera, el oceanólogo Marcelo René García Hernández explicó que la tala de vegetación aceleró la erosión costera en la región. Por esta razón, el experto calificó a los manglares como el “riñón” de los sistemas estuarinos.
“El cordón litoral ya está erosionado en muchos tramos porque el manglar dejó de estar presente”, alertó García Hernández.
Finalmente, en el marco del Día Internacional de la Conservación del Ecosistema de Manglares, las organizaciones civiles exigieron frenar el deterioro ambiental. Por consiguiente, los activistas demandaron reorientar las inversiones públicas hacia la restauración y protección de la infraestructura natural.

