Cada minuto, un camión lleno de productos plásticos termina en el mar. Esta alarmante estimación refleja la magnitud de una crisis ambiental que afecta tanto a los ecosistemas como a la salud humana. Para enfrentar este problema, más de 170 países negocian bajo el marco de las Naciones Unidas un tratado global y legalmente vinculante para controlar la contaminación por plásticos.
Al frente de estas negociaciones está Luis Vayas-Valdivieso, actual embajador de Ecuador en Londres y diplomático con más de 30 años de experiencia. Desde 2022, lidera los esfuerzos para lograr un acuerdo que permita reducir el impacto de los plásticos a nivel mundial.
“Se calcula que se utilizan entre 15.000 y 16.000 químicos en la producción de plásticos”, explicó el embajador a BBC Mundo. “Solo conocemos los efectos en la salud y el medio ambiente de unos 3.000 a 4.000 de ellos. El resto siguen siendo un misterio”.
El proceso avanza lentamente. La quinta ronda de negociaciones, que finalizó el 15 de agosto en Ginebra, no logró cerrar un acuerdo. Uno de los principales puntos de conflicto es la diferencia de enfoques entre más de 100 países que piden reducir la producción de plásticos desde su origen, y otros, principalmente productores de petróleo, que proponen centrarse en mejorar el reciclaje.
A pesar de los desacuerdos, Vayas-Valdivieso insiste en la urgencia de alcanzar un consenso. “Necesitamos, por la salud humana, por salud pública, llegar a un acuerdo lo antes posible”, declaró.
El impacto de los plásticos en la salud es cada vez más evidente. Estudios recientes han detectado microplásticos —pequeñas partículas de menos de 5 mm— en órganos humanos, lo que despierta preocupaciones sobre efectos aún poco conocidos.
Aunque las negociaciones enfrentan desafíos técnicos y políticos, el embajador ecuatoriano considera que hay razones para mantener la esperanza. A medida que más países reconocen la gravedad del problema, crece también la presión para avanzar hacia una solución concreta y colectiva.
La próxima ronda de negociaciones está prevista para los próximos meses. El objetivo es claro: lograr un tratado internacional que permita proteger al planeta, y a las personas, de los efectos negativos de la contaminación por plásticos.




