La FIFA impuso una dura sanción a la selección de Malasia por alinear jugadores indebidos en partidos oficiales, tras comprobarse irregularidades en la documentación de nacionalidad de varios futbolistas. La decisión no solo implica la anulación de resultados deportivos, sino también un incremento en la multa económica contra la federación del país asiático.
Resultados anulados y derrotas oficiales
Como parte del castigo, la FIFA determinó que los triunfos de Malasia como local ante Palestina y Singapur, así como el empate frente a Cabo Verde, sean revertidos a derrotas por marcador de 3-0. Estos encuentros, que originalmente habían sido registrados como amistosos, ahora figuran oficialmente como derrotas sobre el césped para efectos disciplinarios.
La sanción se deriva de la alineación de jugadores que no cumplían con los requisitos de elegibilidad, específicamente el vínculo familiar exigido por el reglamento internacional. La FIFA ya había suspendido previamente a siete futbolistas nacidos en el extranjero, cuyas carpetas contenían documentación falsa para acreditar un supuesto origen malasio.
Multa millonaria y postura de la federación
Además del impacto deportivo, la Federación Malasia de Futbol informó que la multa inicial de 440 mil dólares fue incrementada con 12 mil 500 dólares adicionales. A pesar del fallo, la FAM negó haber cometido alguna falta y reiteró que defenderá su postura por la vía legal.
En ese sentido, la federación anunció su intención de llevar el caso ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo, instancia que resolverá si la sanción se mantiene o puede ser modificada. La apelación busca demostrar que no hubo dolo institucional en el proceso de registro de los jugadores.
Investigación y partidos bajo la lupa
La investigación de la FIFA se abrió tras una denuncia posterior a la victoria de Malasia sobre Vietnam (4-0), en junio pasado, durante un partido de clasificación a la Copa de Asia. En ese encuentro, dos de los jugadores ahora sancionados marcaron gol, lo que aceleró la revisión del caso.
Las conclusiones fueron contundentes: ninguno de los siete futbolistas —Héctor Hevel, Jon Irazabal, Gabriel Palmero, Facundo Garcés, Rodrigo Holgado, Imanol Machuca y Joao Brandao Figueiredo— tenía padre o abuelo nacido en Malasia, requisito indispensable para representar al país.
El castigo de la FIFA a Malasia envía un mensaje claro sobre la tolerancia cero al fraude de nacionalidad en el futbol internacional. Más allá de las sanciones económicas y deportivas, el caso reaviva el debate sobre los controles de elegibilidad y la responsabilidad de las federaciones nacionales en el cumplimiento estricto del reglamento.




