Europa atraviesa un episodio de calor intenso debido a la combinación de una ola de calor marina en el mar Mediterráneo y una cúpula de altas temperaturas sobre el continente. Esta situación ha provocado condiciones sofocantes en varios países, con temperaturas inusualmente altas tanto en tierra como en el mar.
Actualmente, las aguas del Mediterráneo registran temperaturas hasta 9 ºC por encima del promedio para esta época del año, con un calentamiento especialmente fuerte en el oeste del mar, incluyendo el sur de Francia. Este fenómeno no solo calienta la atmósfera, sino que también incrementa la humedad que se desplaza hacia el norte, manteniendo las noches cálidas y dificultando el descenso de las temperaturas.
Además, una masa de aire cálido procedente del norte de África está reforzando la ola de calor terrestre y marina en un ciclo que se retroalimenta. Este patrón se ha vuelto más común con el aumento global de las temperaturas y ya ha tenido impactos importantes en años recientes, como incendios forestales e inundaciones.
Francia es uno de los países más afectados en esta ocasión. Según datos provisionales de Météo France, varias localidades superaron los 38 ºC este lunes. El martes, se activó una alerta roja por calor extremo en 16 departamentos, entre ellos Île-de-France, donde se ubica París. Debido a las condiciones, la cima de la Torre Eiffel permanecerá cerrada al público martes y miércoles.
El Reino Unido también experimenta temperaturas inusuales, con más de 32 ºC registrados el lunes en lo que ya es su segunda ola de calor del verano. En un país donde menos del 5 % de los hogares tiene aire acondicionado, estas condiciones han generado un notable malestar.
Expertos señalan que las olas de calor marinas están teniendo un impacto cada vez más evidente sobre el clima en tierra firme, una tendencia relacionada con el cambio climático.




