La combinación de ubicación estratégica, regulación en evolución y certeza jurídica fortalece la confianza en México como destino de inversión.
Ciudad de México.– México está cambiando la manera en que es visto por los inversionistas internacionales. Ya no solo se presenta como un país de manufactura de bajo costo, sino como un espacio con plataformas de innovación, estabilidad regulatoria y proyección de crecimiento a largo plazo.
Un ejemplo de este cambio es la inversión de CloudHQ, empresa líder en infraestructura digital, que anunció la construcción de un campus con seis centros de datos en Querétaro. El proyecto, valuado en 4 mil 800 millones de dólares, generará 7 mil 200 empleos durante la construcción y alrededor de 900 puestos permanentes de alta especialización. Con esta operación, México se integra a los corredores tecnológicos estratégicos del continente.
El impacto de esta transformación también se refleja en las cifras. En el primer semestre de 2025, el país registró más de 34 mil millones de dólares en Inversión Extranjera Directa (IED), lo que significa un crecimiento del 10.2 % en comparación con el mismo periodo de 2024. Más del 80 % de este capital provino de la reinversión de utilidades, lo que indica confianza en el mercado mexicano.
El capital nacional también respalda esta tendencia. La compra del 25 % de Banamex por parte del empresario Fernando Chico Pardo se interpreta como un voto de confianza en la estabilidad institucional y en la dirección económica impulsada por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La inversión de CloudHQ destaca por su valor estratégico, ya que fortalece la infraestructura necesaria para sectores de vanguardia como la inteligencia artificial, el comercio digital y la movilidad autónoma. Con estos avances, México se coloca en la misma conversación que países reconocidos por su innovación, como Japón, Corea del Sur o Reino Unido.
México ha demostrado que puede ofrecer condiciones de certidumbre en un escenario global marcado por la competencia y la cautela del capital. Las reinversiones confirman que las empresas ya instaladas encuentran motivos para expandirse, mientras que los nuevos proyectos consolidan al país como un destino atractivo para el futuro.



