En el corazón de la vieja zona de Tamatán, en Ciudad Victoria, se respira una historia que se niega a desaparecer. Entre sus calles se encuentra un pilar de la gastronomía local: el molino de nixtamal en Tamatán. Este establecimiento alberga más de medio siglo de servicio ininterrumpido, convirtiéndose en un referente para las familias que buscan la esencia del maíz puro para sus alimentos.
El legado de Don Chano en la calle Sierra de Tamaulipas
Hace más de cinco décadas, Don Chano inició este negocio con una visión clara: ofrecer un servicio de trituración de calidad. Actualmente, el molino sigue siendo el lugar predilecto para preparar la masa de tamales, gorditas y tortillas artesanales. Ubicado estratégicamente sobre la calle Sierra de Tamaulipas, este local ha visto pasar generaciones de victorenses que confían en su proceso tradicional.
Además, a pesar del paso del tiempo y la modernidad, a este negocio “no se le cansa la máquina”. Por el contrario, la demanda de nixtamal fresco mantiene vibrante la actividad diaria del sector.
Rescatando el sabor del maíz puro
La importancia de este molino de nixtamal en Tamatán radica en la preservación de procesos manuales frente a la producción industrial. En consecuencia, el sabor que se obtiene de estas piedras de molienda es inigualable para la cocina regional. Por lo tanto, los habitantes de la zona y sectores aledaños acuden diariamente para asegurar el ingrediente principal de sus mesas.
“Hace más de 5 décadas, don Chano inició este negocio que hasta el día de hoy sigue ofreciendo sus servicios de trituradora de nixtamal”, destaca la crónica local sobre la vigencia del lugar.
Sin embargo, el valor del molino va más allá de lo comercial; es un patrimonio vivo de Ciudad Victoria. Por consiguiente, se espera que este icónico punto de reunión familiar continúe operando por muchos años más. Finalmente, visitar este establecimiento es una oportunidad para conectar con la historia de un barrio que sigue viendo y respirando su pasado con orgullo.




