El paro laboral iniciado por empleados del Servicio de Administración Tributaria (SAT) se extendió por segundo día consecutivo, aunque con menor participación. Según los propios trabajadores, esto se debe a presuntas amenazas de descuentos salariales o despidos por parte de los superiores.
En las oficinas centrales del SAT, ubicadas en la Colonia Guerrero de la Ciudad de México, solo una minoría decidió continuar con las protestas. Empleados aseguraron que, pese al apoyo mostrado el primer día, el temor a represalias ha disminuido la movilización. “Nos advirtieron que si no nos presentábamos a trabajar, nos descontarían el día o podríamos perder el empleo”, relató una trabajadora.
El desánimo también creció ante la falta de coordinación entre sedes. Mientras algunas oficinas, como las de Viaducto, Xochimilco, Chihuahua y Jalisco, han cerrado accesos, otras no lograron sumarse al paro coordinado. “Queremos un cambio real, pero muchos tienen miedo de las consecuencias laborales”, afirmó otra manifestante.
Por su parte, el Sindicato de Trabajadores del Servicio de Administración Tributaria, Hacienda y sus Órganos Desconcentrados se deslindó formalmente del paro, aclarando que la protesta proviene de personal de confianza y no de los trabajadores de base afiliados.
Los inconformes reclaman mejores condiciones laborales, horarios más justos y claridad en las responsabilidades asignadas. “La mayoría no gana lo que la gente cree, ni somos responsables de los fallos tecnológicos del sistema”, comentó uno de los manifestantes.
Hasta ahora, el SAT no ha emitido un posicionamiento oficial sobre las protestas ni sobre las denuncias de presiones internas.




