La victoria de los Celtics por 93-114 sobre los Houston Rockets confirmó el gran momento del equipo de Joe Mazzulla este miércoles. A pesar de jugar sin Jaylen Brown ni Sam Hauser, Boston dominó el encuentro de principio a fin. Además, el equipo venía de vencer a los Mavericks la noche anterior, demostrando una resistencia física envidiable.
Dominio absoluto bajo el aro y desde el perímetro
La victoria de los Celtics se cimentó en una defensa asfixiante y un ataque letal desde la línea de tres puntos. Sin embargo, lo más sorprendente fue el control del rebote ante el mejor equipo de la liga en esa faceta. Boston superó a Houston 65-45 en las capturas, limitando así las segundas oportunidades del conjunto local.
Derrick White y Payton Pritchard asumieron el protagonismo ofensivo con 28 y 27 puntos, respectivamente. Por su parte, el pívot Neemias Queta firmó un doble-doble dominante de 10 puntos y 19 rebotes. En consecuencia, los Rockets de Ime Udoka se vieron superados tácticamente, lo que derivó en las expulsiones del técnico y de Alperen Sengun por frustración.
Un tercer cuarto decisivo para sentenciar el duelo
El partido se rompió definitivamente tras el descanso. Los Celtics firmaron un parcial de 21-36 en el tercer periodo, cerrando el cuarto con una ventaja cómoda. Por lo tanto, el último tramo del encuentro sirvió para que los suplentes sumaran minutos, incluyendo al madrileño Hugo González, quien aportó dos puntos y tres rebotes.
Actualmente, Boston ocupa la tercera posición de la Conferencia Este. La llegada de Nikola Vucevic promete fortalecer aún más la rotación interior. Además, el equipo espera mantener este ritmo ganador mientras se define la situación de Jayson Tatum para el resto de la temporada.




