Gobiernos de Europa y Oceanía, en coordinación con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ejecutaron protocolos de emergencia para contener la propagación del hantavirus. Las acciones incluyen evacuaciones masivas, cuarentenas estrictas y desinfección de embarcaciones tras la detección de brotes en zonas estratégicas de tránsito internacional.
En España, las autoridades evacuaron a 125 pasajeros y tripulantes de 23 nacionalidades desde Tenerife. El operativo sanitario contempló el uso de trajes de protección biológica y traslados controlados hacia el aeropuerto, donde se coordinaron vuelos de repatriación. Los pasajeros fueron clasificados como contactos de alto riesgo, lo que obliga a cumplir cuarentenas obligatorias en sus países de origen.
Acciones de contención en Países Bajos y Australia
El gobierno de Países Bajos estableció centros de aislamiento preventivo en las inmediaciones del aeropuerto de Eindhoven. Simultáneamente, un crucero afectado se mantiene en ruta hacia Róterdam, donde se someterá a un proceso de desinfección profunda. En el ámbito hospitalario, 12 empleados del Hospital Universitario Radboud fueron aislados tras una posible exposición accidental durante el manejo de muestras biológicas.
Por su parte, Australia confirmó la repatriación de sus ciudadanos, quienes deberán completar un periodo de observación en territorio neerlandés antes de su ingreso al país. El traslado se realiza bajo estrictos protocolos médicos que garantizan el aislamiento total de los evacuados durante el trayecto.
Supervisión internacional de la OMS
La OMS desplegó especialistas en epidemiología y personal médico para supervisar los procesos de evacuación y monitorear la cadena de contagios. El organismo mantiene una vigilancia constante y coordina el intercambio de datos entre los gobiernos involucrados para unificar los criterios de seguridad sanitaria y mitigar el riesgo de una dispersión a mayor escala.




