Hay días en que el destino parece ensañarse con los más vulnerables. En Ciudad Victoria, la historia de Fidencio Lugo Hernández, de 72 años, ha conmovido a los vecinos de la colonia Lázaro Cárdenas. Este viernes, mientras aún procesaba el duelo por la partida de su compañera de vida hace apenas 15 días, un incendio voraz redujo a cenizas su vivienda y sus escasas pertenencias.
El origen del siniestro: Un descuido fatal por calor
Alrededor de las 14:00 horas, las alarmas se encendieron en la calle Artículo 27. Según el testimonio de Don Fidencio, el fuego pudo originarse por el sobrecalentamiento de un abanico, un riesgo latente ante las altas temperaturas que azotan a la capital en este abril de 2026.
- El incidente: Don Fidencio acudió al sanitario y, en cuestión de minutos, las llamas ya se habían apoderado de la estructura.
- La intervención: Elementos de Bomberos acudieron con dos motobombas, logrando extraer un tanque de gas que representaba un riesgo de explosión mayor, aunque no pudieron evitar que la vivienda quedara en ruinas.
Un hogar roto por la pérdida
El golpe emocional para Don Fidencio es incalculable. Apenas hace dos semanas despidió a su esposa, María del Rosario Flores Maldonado, quien falleció tras una larga enfermedad. Hoy, el afanador de una plaza comercial local se encuentra literalmente en la calle junto a:
- Dos menores de edad que dependían de él.
- Un familiar extra que compartía el techo.
“El destino no me ha sonreído; recientemente falleció mi esposa y ahora me quedo sin nada”, lamentó Fidencio ante los cuerpos de emergencia.
Un llamado a la solidaridad victorense
A pesar de la magnitud de la pérdida, la solidaridad no se hizo esperar en el sitio. Vecinos de la colonia Lázaro Cárdenas se acercaron para ofrecer consuelo y apoyo inmediato, pero las necesidades son mayúsculas: ropa, alimentos y materiales de construcción para levantar de nuevo un refugio para los menores.
Don Fidencio mantiene la esperanza de que el Gobierno Municipal de Victoria o el Sistema DIF Tamaulipas puedan intervenir para brindar una solución habitacional de emergencia.
Finalmente, esta historia pone de manifiesto la fragilidad en la que viven muchos de nuestros adultos mayores. Por consiguiente, la comunidad victorense tiene hoy la oportunidad de demostrar que, ante el “doble golpe del destino”, la unión ciudadana es el mejor soporte.




